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¡Os esperamos!
Diario de un vampiro
23 febrero 2011
14 febrero 2011
La cara hipócrita de los Goya
La política en nuestro país está en una crisis alarmante. Cada vez resulta más palpable y visible como tratan de tangar y engañar a la ciudadanía, al propio pueblo al que teóricamente representan y sirven. Estos personajes de traje y corbata, que comen gracias a nuestros impuestos, están atravesando su auge decadente, hipócrita e incoherente, y por lo visto, es la nueva línea que han decidido adoptar actualmente para salir del paso. Ya saben, todas estas cosas que salen en forma de modas made in EE.UU.
Ayer, los premios Goya celebraron su 25 aniversario en el Teatro Real de Madrid. Como ya se sabía desde hace tiempo, el evento quedó marcado principalmente por el ya no director de la Academia de Cine, Alex de la Iglesia, que dio ese discurso tan memorable, tan sumamente inteligente, tan de todo, dando a entrever su desacuerdo con la famosa ley opresiva y censuradora de internet Sinde.
No es que me pareciese mal su mensaje –me gusto mucho-, pero no deja de ser una postura muy cómoda la de meter leña al fuego y defender la postura popular, cuando se ha sido uno de los promotores de esa ley tan absurda que no garantiza más que el distanciamiento entre la industria del cine y la del espectador. Una postura tan falsa como la sonrisa de Ángeles González-Sinde a lo largo del evento, una postura tan fea como la cara que se la quedó a Pajín al oír el discurso del ex director. Sin embargo, para bien o para mal, es una actitud que como él mismo ha dicho en alguna ocasión, defiende actualmente por ver erróneo el planteamiento de ya mencionada ley, lo cual, es un paso muy considerable a tener en cuenta.
TVE, por su parte, se pegó otro tanto a su marcador por su doctrina censuradora, manipulando una versión que nada tiene que ver con la realidad. Al otro lado del recochineo, en la calle, bajo la lluvia, cientos de protestantes decían NO a Sinde, gritaban del alma la exigencia de una Red libre, sin manipulaciones, sin silencios, sin opresiones.
Como el deber de un informador de un medio de comunicación tan influyente es la de contentar al gobierno y no la de informar al pueblo de lo que realmente se cuece –nótese la ironía-, se omiten las ovaciones, se pone un poquito de música de fondo, y se retransmite un poco más tarde por si hay que recortar alguna toma. Una auténtica vergüenza.
Pero para vergüenza, la de algunos políticos, como el caso del popular Esteban González Pons comentando desde su Twitter cosas como “Me ha parecido un gran discurso el de Alex de la Iglesia, ojalá todos entendiésemos lo que está pasando como él ha demostrado comprenderlo.” o “Alex de la Iglesia ha dicho lo que muchos pensamos dónde había que decirlo.”. Sin embargo, ha preferido vender la poca dignidad y humanidad que le quedaba como político y persona, y se ha decantado por decir SÍ a la Ley Sinde.
Faltan huevos para tirar la piedra y no esconder la mano joder. Si, estoy muy mosqueado, al igual que muchos de ustedes, me siento engañado, humillado, silenciado, lastimado, y timado. Y me siento así porque vivo en un país donde sus gobernantes son una panda de bobalicones de tercera división; con una oposición infantil e incoherente total que pasa el día llorando porque les han robado sus caramelos; en una sociedad donde abundan los viejos, donde los mayores están ahogados por el paro y la desesperación económica y familiar, y donde los que podemos cambiar la sociedad, más de la mitad pasa el tiempo en botellones y redes sociales.
Vivimos en una versión moderna del país de las maravillas de Alicia, un lugar incoherente, plagado de contradicciones opresivas, dando una falsa sensación a democracia. Sin embargo, nuestros representantes han logrado hacer de ello algo normal, un estilo de vida habitual, lo que hemos visto desde que hemos nacido, y lo que seguiremos viendo si no lo cambiamos.
¡Si dicen SI a Sinde, NO les votes!
Ayer, los premios Goya celebraron su 25 aniversario en el Teatro Real de Madrid. Como ya se sabía desde hace tiempo, el evento quedó marcado principalmente por el ya no director de la Academia de Cine, Alex de la Iglesia, que dio ese discurso tan memorable, tan sumamente inteligente, tan de todo, dando a entrever su desacuerdo con la famosa ley opresiva y censuradora de internet Sinde.
No es que me pareciese mal su mensaje –me gusto mucho-, pero no deja de ser una postura muy cómoda la de meter leña al fuego y defender la postura popular, cuando se ha sido uno de los promotores de esa ley tan absurda que no garantiza más que el distanciamiento entre la industria del cine y la del espectador. Una postura tan falsa como la sonrisa de Ángeles González-Sinde a lo largo del evento, una postura tan fea como la cara que se la quedó a Pajín al oír el discurso del ex director. Sin embargo, para bien o para mal, es una actitud que como él mismo ha dicho en alguna ocasión, defiende actualmente por ver erróneo el planteamiento de ya mencionada ley, lo cual, es un paso muy considerable a tener en cuenta.
TVE, por su parte, se pegó otro tanto a su marcador por su doctrina censuradora, manipulando una versión que nada tiene que ver con la realidad. Al otro lado del recochineo, en la calle, bajo la lluvia, cientos de protestantes decían NO a Sinde, gritaban del alma la exigencia de una Red libre, sin manipulaciones, sin silencios, sin opresiones.
Como el deber de un informador de un medio de comunicación tan influyente es la de contentar al gobierno y no la de informar al pueblo de lo que realmente se cuece –nótese la ironía-, se omiten las ovaciones, se pone un poquito de música de fondo, y se retransmite un poco más tarde por si hay que recortar alguna toma. Una auténtica vergüenza.
Pero para vergüenza, la de algunos políticos, como el caso del popular Esteban González Pons comentando desde su Twitter cosas como “Me ha parecido un gran discurso el de Alex de la Iglesia, ojalá todos entendiésemos lo que está pasando como él ha demostrado comprenderlo.” o “Alex de la Iglesia ha dicho lo que muchos pensamos dónde había que decirlo.”. Sin embargo, ha preferido vender la poca dignidad y humanidad que le quedaba como político y persona, y se ha decantado por decir SÍ a la Ley Sinde.
Faltan huevos para tirar la piedra y no esconder la mano joder. Si, estoy muy mosqueado, al igual que muchos de ustedes, me siento engañado, humillado, silenciado, lastimado, y timado. Y me siento así porque vivo en un país donde sus gobernantes son una panda de bobalicones de tercera división; con una oposición infantil e incoherente total que pasa el día llorando porque les han robado sus caramelos; en una sociedad donde abundan los viejos, donde los mayores están ahogados por el paro y la desesperación económica y familiar, y donde los que podemos cambiar la sociedad, más de la mitad pasa el tiempo en botellones y redes sociales.Vivimos en una versión moderna del país de las maravillas de Alicia, un lugar incoherente, plagado de contradicciones opresivas, dando una falsa sensación a democracia. Sin embargo, nuestros representantes han logrado hacer de ello algo normal, un estilo de vida habitual, lo que hemos visto desde que hemos nacido, y lo que seguiremos viendo si no lo cambiamos.
¡Si dicen SI a Sinde, NO les votes!
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